
El partido de Argentina ante Ecuador fue bastante malo. Se mostró como un equipo que cuando necesitó llevar la iniciativa del juego encontró pocas soluciones para tener frecuencia en sus llegadas, y, cuando se echó para atrás para buscar el contragolpe y tenía que cuidar la ventaja en el segundo lapso, dependió bastante de la fortuna para lograr el pase a las semifinales.
De hecho, el segundo tiempo fue peor todavía que el primero. Argentina decidió defender muy atrás, regalarles la pelota a los ecuatorianos e ir acompañando el partido a ver qué pasaba.
En eso, nadie de los de arriba podía sostener el balón para darle respiro a su equipo, el medio campo era inexistente porque no podían hilvanar 3 pases seguidos y les ganaban las espaldas todo el tiempo los media puntas de Ecuador.
En ese tenor Messi fue un fantasma. Jugó un encuentro calamitoso en donde caminaba la cancha, no podía meter un pase bueno en profundidad y no generó ocasiones para su equipo.
El Dibu fue el mejor de la albiceleste. Tuvo un par de intervenciones muy buenas y en la tanda de penales estuvo descomunal atajando un par y otro casi lo detiene. Lo que decimos siempre, es increíble como Martínez con selección se transforma. En clubes tiene buenas y bastantes malas, pero con su país gana encuentros y campeonatos.
Argentina no mereció llevarse el partido. Fue superado en muchos paisajes del trámite por un rival claramente inferior, fue ayudado por el arbitraje otra vez al no expulsar a Romero por una plancha clara sobre Caicedo y los cambios no fueron solución para darle más oxígeno al fútbol del campeón del mundo.
Necesitó mucho de su portero, Ecuador falló un penal, algunas opciones y en la tanda ahí apareció la figura individual e inconmensurable del Dibu para darles el pase a las semifinales de Copa América.
Argentina nos podrá gustar o no, pero en la mayoría de las ocasiones suele ser mejor que el rival que le toca enfrentar y si no, sabe sortear los escenarios límites en donde tiene 2 o 3 tipos que levantan la mano y con esa mentalidad lleva a ganar al grupo.
Messi claramente no lo fue porque los 120 minutos que se echó fueron muy pobres, además de fallar el penal y bueno, el arbitraje siempre dejando la duda del favoritismo para empujarlos hacia las instancias finales y por las llaves que le tocan.
En fin, ya están ahí y serán claros favoritos para pasar a la gran final, no con demasiado fútbol, pero sí con la parte emocional de su lado. Gracias y que Dios los bendiga.
