Dembèlè por fin tuvo la suya

A pesar de tener siempre sus típicas fallas sobre el campo, el extremo del PSG Ousmane Dembèlè por fin tuvo una gran noche en Europa y fue clave para que su equipo pudiera eliminar a un Barcelona triste y sin capacidad de reacción tras la expulsión de Ronald Araujo. Un gol, un penalti provocado y constantes intentos desde la banda en donde generó peligro constante, es el resumen perfecto para darnos cuenta lo bien que estuvo hoy en la ciudad condal el galo, y en la eliminatoria. Si bien el primer partido en global fue un desastre de los parisinos, Luis Enrique puso lo que tenía que poner hoy sobre el campo, se dejó de inventos raros y fue su escuadra la que siempre buscó el resultado. Sin embargo, a pesar de estar con un hombre más durante más de una hora, la gestión del resultado fue bastante cuestionable y en un par de oportunidades los de Xavi pudieron hasta empatar la serie. Sin embargo, individualmente Dembèlè estuvo por encima de eso y hasta ayudó en defensa, recuperó balones y siempre apoyó a su lateral. Dio hasta esa sensación de que fue más trascendente que el propio Mbappe que si bien marcó dos goles ya al final, tuvo unos 180 minutos muy discretos. Por el momento, ‘Dembou’ sonríe y su PSG también. Wembley sigue en la mira.

Nervios que ‘matan’

Xavi se dejó llevar por su víscera. El DT culé perdió la cabeza y se equivocó en toda la toma de decisiones en el encuentro del día de hoy, a diferencia de lo que había sido la ida en París, y con ello, puso a su equipo en muy mala condición para ganar. Si bien el inicio fue inmejorable con el 1-0 de Rapinha tras el gol de Lamine Yamal, no supo cómo reaccionar tras la expulsión de Araujo y en lugar de seguir aprovechando los espacios largos, decidió sacar al joven de 17 años para colocar a un central nominal. En teoría, es lo que viene en el librito. Sacar a un atacante para poner al zaguero que te falta y no tener un hueco. Sin embargo, la elección del futbolista no fue la más acertada. Seguramente por una cuestión de jerarquía, peso y nombre en el vestuario. Pero después se notó que Lewandoski sobró en el juego y que poco aportó ya en el campo, a pesar de tener opciones arriba. Además, perdió los nervios al hacer fuertes reclamos al colegiado que, sin miramientos, lo echó. Todo mal de parte de un técnico que no supo darle calma y tranquilidad a un cuadro que se lo pedía a gritos porque se les venía la noche encima. Todo mal. Por su carácter mal encaminado, los cambios erróneos y que demostró una vez más, que es un mal perdedor. Veremos si tras su año sabático recapacita.

Ausencia de grandeza

Lo del Atlético de Madrid y el ‘Cholo’ Simeone es tremendo. La ausencia de grandeza que hay en ese club y sobre todo en su cuerpo técnico, para lo que cobra el estratega argentino, es para no creérselo y querer darte un tiro. Entiendo el planteamiento tomando en cuenta que tenían ventaja, que iban un campo complicado y contra una escuadra con historia europea – o por lo menos más que ellos – pero a su vez, sabiendo que lejos del Wanda han sido un flan todo el año, se esperaba algo más del Atlético de Madrid en esta noche grande de Europa. Fue un equipo muy débil en el fondo, sin grandes armas ofensivas a pesar de la buena reacción en el segundo tiempo y sin capacidad para evitar el ritmo al que los sometió los alemanes. Pero esta no es la primera vez para este equipo del Cholo que no tiene grandeza, son unos perdedores y que no saben manejar noches grandes a nivel continental, a pesar de que le han dado recursos cada verano. Merecido para un Borussia que hizo su trabajo con su gente. Gracias y que Dios los bendiga.