Es un hecho que el América no hizo un buen partido frente al San Luis. Fue superado en la mayoría de los minutos y tuvo muy poca generación de fútbol ofensivo a lo largo de los más de 90 minutos disputados en el Estadio Azteca.

Sin embargo, a pesar de ello, con esos buenos 15-20 minutos en el segundo lapso especialmente, le bastó y hasta le sobró inclusive para poder golear a los potosinos. Las ventajas de tener una plantilla amplia en cantidad y calidad de jugadores.

De esas individualidades la más destacada fue sin duda Malagón. El arquero sostuvo a su equipo en los momentos de mayor apremio en el encuentro y con paradas tremendas denotando su capacidad bajo los tres postes y su buena colocación, le permitió a las Águilas mantener el empate a 0 y luego la ventaja mínima en el marcador. Hasta tiempo le dio de casi parar un penal.

San Luis jugó mejor. Siempre se sintió más cómodo, generó más ocasiones de gol y no le dio casi ninguna chance al América de llegar con claridad al área. Inclusive cuando ingresaron jugadores más identificables en el equipo A.

Pero la figura del arquero azulcrema en varias ocasiones evitó esos embates potosinos al final del primer tiempo, donde el América estuvo desaparecido, sin la pelota, muy frágil en defensa y sin capacidad para asomarse sobre la portería de Andrés Sánchez.

Ya en la segunda parte la cosa cambió. André Jardine, el otro héroe del América en el partido, cambió el parado de su escuadra, el acomodo de los futbolistas en el campo y por lo menos en los 15 minutos iniciales del complemento, los de Coapa se hicieron con el balón, dominaron territorialmente el juego y lograron generar opciones de peligro con un fútbol más asociativo y de buen trato.

Esas cosas son las que generan buenos conjuntos, equipos de época. Futbolistas de talento y capacidad para aparecer en los momentos justos, pero también de buenos entrenadores que saben modificar sobre la marcha y entender lo que necesita su equipo para mejorar e imponerse al adversario.

Jardine si algo tiene es esa facilidad de ver que hace mal su equipo y cambiar. No tienen ningún empacho de admitir que se equivoca en sus planteamientos y en las segundas partes de los juegos, modificar su plan inicial y generar otro contexto en donde sus jugadores se puedan sentir más cómodos y sacar a relucir mejor sus cualidades potenciando su habilidad individual.

Así logró conquistar la 14 el semestre pasado y así tiene a su América en los 4tos de final de la Concachampions y en la parte alta de la tabla en la Liga MX con grandes posibilidades de repetir el título.

El América no solo es un plantel, con buenos jugadores y bastó en ese talento, sino que atesora en su banquillo, a un tipo con grandes capacidades para gestionarlo, poner al que está mejor en ese momento y de cambiar cuando necesario anteponiendo el bienestar colectivo al ego individual.

Eso es lo que hace a los equipos de época y dominantes de un periodo largo y continuo de tiempo en el fútbol. Y con André Jardine parece que lo pueden lograr. Y obviamente con Malagón y otros futbolistas de la plantilla de los que por lo menos en este espacio, ya se ha hablado mucho. Gracias y que Dios los bendiga.