Brahim Diaz ha sido una sorpresa esta temporada. No había grandes expectativas de acuerdo a los números que había entregado en el Milán en las últimas campañas, pero la realidad es que cada que sale, aporta, genera y es un futbolista que le da muchos registros en el juego al Real Madrid.

Es un jugador que atesora polivalencia, regate en corto, sabe moverse entre líneas y tiene ese último toque/gol que se le pide a toda pieza revulsiva que aparece con cierta regularidad en el equipo, ya sea como titular o suplente.

Quizás a principio de temporada Carlo Ancelotti no le tenía mucha confianza o catalogado como un jugador que pudiera ser útil en momentos de la temporada, pero con buenas actuaciones, actitud a la hora de entrar al campo y personalidad para pedir la pelota, a convencido al italiano de que puede sin ningún problema, aportar cosas interesantes en el juego del equipo.  

Frente al Atlético de Madrid fue probablemente el mejor del Madrid cuando estuvo sobre el campo y no se resintió la baja de Vinicius de último minuto por una pequeña molestia muscular.

Marcó el gol, fue incisivo, ganó duelos, generó ventajas en las fases ofensivas y además es alguien muy trabajador cuando hay que bajar a recuperar la pelota. La repetición de esfuerzos no le disgusta – valor bien aprendido en Italia – y encaja en diferentes sistemas y planes de partido.

Brahim ha sido una gran adquisición para el Real Madrid. Porque a pesar de tener ese espíritu competitivo del deportista profesional, no pone mala cara cuando se queda en el banquillo, entiende que hay otros por delante de él en la jerarquía del equipo y es alguien que da siempre lo mejor de él en beneficio del grupo.

Además, está demostrando que tiene ese potencial para cruzar esa línea de ser titular – tomando en cuanto la carencia en cuanto a cantidad en el puesto del ataque blanco – y que si jugadores como Rodrygo, que volvió a estar en ese limbo en donde no produce por varios encuentros seguidos, y Vini que sigue acumulando lesiones, Brahim puede colarse en el once de gala.

Tremendo lo de Brahim que es todo aquel jugador con el que soñaría un entrenador porque hace grupo, aporta en el campo y difícilmente se le escucha una mala palabra que pueda enrarecer el ambiente.

Así se puede trabajar mejor para el DT y el propio futbolista además de que ayuda al equipo, puede quedarse con él puesto, que sin duda se está mereciendo con actuaciones. Gracias y que Dios los bendiga.