Vinicius Jr volvió con todo de su segunda lesión en la temporada. Tras un partido flojo, poco acertado y participativo frente al Atlético de Madrid, el brasileño salió con el foco prendido y brindó probablemente, el mejor partido de modo individual con la camiseta del Real Madrid, sobre todo tomando en cuenta el contexto de ser una final, un clásico y que era un rival, por lo menos en teoría, de máxima exigencia.

Vinicius anotó tres goles, provocó un penal, dio dos pases claves y, aunque por momentos en el segundo lapso volvió a ser impreciso en ese último toque o disparo, fue un futbolista que siempre generó temor y ansiedad en la defensa de un Barcelona desarticulado, que no sabía cómo juntar líneas y que estaba muy desorganizado.

Este Real Madrid ha realizado hasta ahora una temporada increíble. Solamente ha perdido un partido, ya se embolsó un título en la campaña, es casi líder de la Liga y en la Champions va como un cohete al avanzar caminando en su grupo y teniendo a priori un cruce favorable en octavos de final.

Además, eliminó con toda justicia a sus dos más grandes rivales de la Supercopa con muchas bajas sobre todo en la parte de atrás y con unos porteros bastantes dudosos con respecto a su calidad para estar en la élite.

También tomando en cuenta siempre que ha tenido bajas durante la temporada, ha sacado jugo máximo de futbolistas que no se les esperaba en una gran versión y que ha sabido gestionar bien los momentos de cada uno de los futbolistas cuando han estado bien o mal, según sea el caso.

La victoria contra el Barcelona simplemente es la constatación de la diferencia de nivel que hay entre los dos y que el buen juego que se vio en Liga en los primeros compases de la temporada en ese clásico fueron un espejismo. Si el Madrid sale concentrado desde el primer minuto, va a ser casi imposible que los blaugranas le ganen un partido.

Si bien es cierto el Barcelona tuvo un pequeño oasis de 15 minutos en el primer tramo donde manejaron la pelota, generaron ocasiones y lograron recortar distancias en el marcador, cuando el Madrid aceleró y se volvió a poner en ese modo de concentración full, ya los culés no pudieron ni meter las manos.

Todo funciona con los blancos. Ancelotti acertando en los planteamientos y potenciando al colectivo, jugadores de nivel medio teniendo un gran aporte al equipo y los líderes están apareciendo todos los días asumiendo ese rol protagónico para sacar adelante los encuentros. Carvajal, Rudiger, Nacho, Kroos, Bellingham, Rodrygo, Brahim y ni qué decir de Vini. Gracias y que Dios los bendiga.