
El América está en la final del Apertura 2023. Eso es lo que importa. Las formas, el resultado y el trámite del partido quedan en el olvido luego de obtener el pase a una instancia decisiva por el título a la que no lograban acceder desde hace 4 años, tras aquella final que perdieron ante Rayados en el 2019.
Si, el América jugó mal, fue superado en gran parte del partido y en ningún momento – ni siquiera con los cambios – pudo emparejar y generar oportunidades al frente. San Luis fue mejor, ganó con justicia e hizo más decorosa su eliminación en el torneo.
Pero hay que dejar en claro el contexto, las circunstancias y la situación en la que se desarrollaron los acontecimientos: la eliminatoria, a 180 minutos, estaba prácticamente resuelta con ese 0-5 en la ida. Las Águilas se dedicaron a defender, a cerrar espacios y a buscar marcar al contragolpe.
Por eso le regalaron el balón, la iniciativa y el dominio territorial a los potosinos que, con buena actitud, intensidad y mucha seriedad, lograron poner a trabajar a Malagón. Pero las Águilas jugaron con la renta de la ida.
Nunca pudieron sacarse ese factor de la cabeza y se pusieron a administrar esfuerzos, realizaron rotaciones masivas y trataron de no meter la pierna fuerte para evitar lesiones o alguna tarjeta innecesaria.
Entiendo la molestia de la afición. Al final hacen un esfuerzo para ir al Azteca, pagaron por un boleto qué no debe de ser nada barato y dejaron de hacer otras cosas para disfrutar de un partido de fútbol un sábado por la noche.
Pero el Club América ganó el global 5-2, estará disputando la final y la cerrará en el Estadio Azteca el próximo domingo ante sus aficionados, y eso es lo que debe de importar. Mérito y honor a André Jardine.
Llegó a un club con serias dudas en el proyecto deportivo, en donde no tuvo tiempo para realizar una pretemporada, con muchas bajas por distintas razones, con una hinchada enfurecida tras la debacle ante las Chivas y en donde de entrada, no se le tenía demasiada confianza en su capacidad.
Aun así y con todo eso puso a las Águilas en la final, como líderes generales, ganando los tres clásicos en fase regular, siendo la mejor ofensiva, defensiva y solo registrando 2 derrotas en 21 partidos en la Liga MX, siendo la segunda una caída totalmente anecdótica e intrascendente. La final, evidentemente la jugarán de otra manera y pondrán toda la carne en el asador. Eso seguro, que no les quepa duda. Gracias y que Dios los bendiga.
