
El Club América jugó un partido bastante malo frente a Gallos. Con mucha falta de claridad en la última zona, poca capacidad de sorpresa para generar ocasiones y mayor debilidad defensiva que parecía que, con la nueva pareja Lichnovsky y Juárez, iba a quedar en el olvido.
A las Águilas les falta consistencia. Replicar durante varias jornadas seguidas, la misma calidad de fútbol que mostraron en el clásico ante Chivas, donde tuvieron contundencia en las áreas, control colectivo de la situación y solvencia en retaguardia, en especial en el juego aéreo.
Por eso la frase de que el equipo que gana repite, tiene una razón de ser. Más, cuando todavía no has podido, por una razón u otra, alcanzar esa excelencia en el juego que equipos con una materia prima ilimitada, deberían de tener en el campo.
Las rotaciones afectaron al América. Aunque pocas, fueron en puestos que estaban siendo claves y que le venían, quizás sin merecerlo, dándole muchos puntos a la escuadra de André Jardine.
Brian Rodríguez está para jugar siempre. El uruguayo se encuentra en el mejor momento futbolístico desde que está en México y no lo puedes tener en el banquillo, aunque sea para rotar. Hasta que reviente. Es un futbolista que por sí solo te puede ganar un partido y cada balón que toca lo hace importante en zona ofensiva.
Leo Suarez por igual. En este nuevo esquema de Jardine, en donde no busca centralizar tanto el juego del equipo, el argentino sabe interpretar por momentos cuando debe ir al espacio para dar profundidad, cuando debe pedirla al pie y dar superioridad en la zona central. Claro, además de que su disparo de media distancia es una ventaja competitiva para los azulcremas.
Finalmente, Jonathan Dos Santos. El mediocampista mexicano ha relanzado su carrera y es probablemente uno de los mejores en su puesto en la Liga MX. Recupera, distribuye, juega fácil y es una gran ayuda para los laterales cubriéndoles las espaldas. Está por encima de Richard Sánchez y debe de estar igual sí o sí.
Si bien es cierto que el Querétaro hizo un gran partido a pesar de sus limitaciones; cerrando bien espacios, dificultando al Ave con esos balones largos a sus delanteros y metiendo fuerte la pierna para incomodar a los talentosos americanistas, hubo futbolistas azulcremas que no están en un estado óptimo para competir por muchos minutos.
Cabecita Rodríguez y Zendejas no están para jugar y se les notó su falta de ritmo, lucidez con balón y físicamente les costó igualar la intensidad de los Gallos. Son jugadores poco diferenciales, que no ayudan demasiado en defensa y que te ofrecen una serie de cosas que el equipo no necesita, ya que, debido a su mal momento, entorpecen el juego del equipo.
Pero bueno, al final se ganó en un campo complicado, ante un rival incómodo y en donde todavía no cuentas del todo con tu cuadro completo al 100%, además de que ya venias de hacer un gran esfuerzo en el Clásico Nacional. No siempre se puede comer caviar, a veces hay que conformarse con comida congelada. Es fútbol. Gracias y que Dios los bendiga.
