El América está en sexto lugar, con 11 unidades en el torneo, tan solo un partido perdido y uno más pendiente. Aun así, con justa razón, el equipo de Coapa está inmerso en las críticas.

Es una escuadra qué no logra cerrar los partidos, por momentos es superado de fea forma por sus rivales y sigue sin lograr una solidez defensiva qué le permita competir mejor a lo largo de los compromisos.

Si bien Jardine no contó con un trabajo prolongado de Pretemporada, ha tenido bajas importantes y no le han cerrado al central qué ha pedido, tiene una plantilla lo suficientemente amplia como para darle una mejor cara a su escuadra y verse solvente en los juegos.

Ante Cruz Azul fue preocupante. Sobre todo, en el primer tiempo. A pesar de irse al descanso ganando, fue dominado, sometido y sin la posibilidad de tan siquiera dar 3 pases seguidos. Pero en tres zarpazos individuales, puso el partido de cara y en el segundo tiempo, con un hombre de más, se dedicó a gestionar su ventaja y a verlas venir.

Tanto fue así que Cruz Azul, con uno menos, lo metió contra su portería y lo obligó a pedir la hora. Eso es inadmisible. Teniendo todo a favor; gol tempranero, el Azteca a reventar y un Cruz Azul con una crisis institucional tremenda, las Águilas debieron defender lejos de su arco, con una mejor gestión del balón y con los jugadores de jerarquía dando un paso al frente.

Pero nada de eso ocurrió y de milagro salvaron los 3 puntos. Es evidente que el DT brasileño tiene su cuota de responsabilidad, pero ha habido factores que no puede controlar – anteriormente comentados – qué han influido en que colectivamente su América no haya convencido todavía.

Pero también es verdad que sus planteamientos, cambios y declaraciones no le han ayudado a modificar la percepción qué se empieza a tener de él en diferentes sectores del americanismo: qué es un entrenador indigno para el banquillo de Coapa.

Sigo pensando que es radical y muy injusto el juicio qué hay hacia el brasileño, pero la vida en un club grande es así y deberá saberla gestionar.

Más cuando en un encuentro tan trascendente como un clásico pones a tu equipo en una pésima condición para ganar y lo dejas durante muchos minutos a merced del rival, insistiendo con jugadores que no merecen ser titulares, cambiando de posición a otros donde se ven peores y proponiendo un fútbol conservador desde el sistema y la intención. Solamente para ganar tiempo y no tener ruido durante la fecha FIFA.

La realidad es que el gol tempranero, la expulsión de Charly y los errores de jurado, te abrieron el paso a pesar de que hubo una serie de errores grupales, individuales y técnicos, qué por poco te cuestan un partido que en el trámite claramente no mereciste.

Eso está en él debe de Jardine, y lo sabe. Pero de momento no creo que sea lo correcto sacar la Guillotina por el corto tiempo que ha estado en el cargo. He dictado sentencia. Gracias, y que Dios los bendiga.