
El América decepcionó en la Leagues Cup. Quedó eliminado en una ronda muy prematura del torneo, sin ser mejor que el rival y con una sensación de que al plantel le faltan cosas para poder dar ese paso diferencial en la Liga MX.
Errores groseros en defensa, incapacidad de liquidar el partido cuando pudo hacerlo y un bajón progresivo y evidente de nivel, sentenciaron a los de Coapa. Fue un fracaso, sin duda. Por la instancia y forma. Sin embargo, no hay que exagerar.
Este torneo no define el nivel de los clubes en México ni que las Águilas están en crisis. Es una competición inventada recientemente, con una clara ventaja para los clubes de MLS y en donde los mexicanos tenían poco rodaje para disputarlo, con respecto a los estadounidenses.
Por eso en el América no deben perder el piso, tomar perspectiva de la situación y seguirse preparando para lo que de verdad importa: el campeonato liguero.
Las conclusiones de qué puede y debe sacar André Jardine están claras; qué su equipo debe seguir trabajando para interiorizar más su idea de juego, reforzar la zona defensiva, darles menos oportunidades a ciertos jugadores que ya no te dan un nivel competitivo aceptable e ir recuperando a los lesionados poco a poco.
Fue un fracaso, pero tampoco un ridículo como algunos tarados han querido hacernos creer. Lo importante vuelve en dos semanas. Gracias y que Dios los bendiga.
