
La sensación es que este parece ser el año del Manchester City. Un equipo que tiene una gran plantilla, un muy buen entrenador, una idea de juego bien aplicada mantenida en el tiempo y a un monstruo en los últimos metros de la cancha como Erling Haaland, da la impresión que ahora si es el momento de la escuadra ciudadana.
Además de su juego ofensivo, vertical y productivo, le añadieron a un jugador trampa que es capaz de anotar un gol por partido en promedio. Cuando tienes a alguien que te asegura que va a marcar por lo menos un gol en todos los encuentros, es más fácil justificar todo lo que se genera alrededor con tal de conseguir de una buena vez la Copa de Europa.
Y eso el City lo puede tener en el noruego.
Una ventaja competitiva inconmensurable en un torneo como la Champions League. Competición en donde Guardiola lleva prácticamente 12 años sin catarla. No por falta de talento, o de malos planteamientos, o de malos arbitrajes, sino de la ausencia de ese tipo diferencial capaz de aparecer en los grandes partidos contra los rivales más importantes.
Todo lo que fallaron Gabriel Jesús, el Kun Agüero, Jack Grealish y muchos tantos en el pasado ante clubes de peso en las grandes noches europeas, da la impresión de que Haaland no las fallará, porque al parecer, está llamado a sobresalir en ellas.
El Manchester City fue superior al Bayern Múnich. Tras un primer tiempo parejo, en donde no pasaba nada y el duelo se dirimía en el centro del campo, un zapatazo de Rodri allanó el terreno de la goleada. Después, en el segundo tiempo, aprovechando que los alemanes estaban en el peor momento de la campaña – cambio de entrenador, futbolistas peleados entre sí y con opciones de perder la Bundesliga – mató la llave con otro golazo de Bernardo Silva y el androide noruego después pondría la puntilla.
Es normal que el City sea considerado el gran candidato. No solo por todo lo comentado al principio, sino porque ganó con autoridad, suficiencia y facilidad a un rival, que, a pesar de su momento, tiene mucho talento individual, colectivo y supo acabarlo como no lo hizo el año pasado contra el Real Madrid, que, si se termina confirmando la repetición de ese duelo parece que cuenta ya con todas las piezas, para ahora si echarlos.
Veremos si supera la prueba el de Sant Pedor.
Sin embargo, la última palabra la tiene el Real Madrid. Los merengues suelen escapar a cualquier análisis lógico en este torneo y aun cuando no son considerados el máximo favorito, es cuando más se fortalece y logra salir avante. Lo que nos enseñaron estos duelos de ida de cuartos, es que si algo tiene el Madrid es madurez. Sabe identificar perfectamente los momentos de los partidos y entiende que es lo que toca en cada episodio.
Si bien el año pasado el valor que más se puede resaltar de los blancos es que supieron sufrir y salir vivos de las eliminatorias en donde en el trámite fueron superados, ahora se debe de decir que en esta edición ha estado en control completo de lo que pasa.
Genera más ocasiones que el rival, concede muy poquito en su área y ha dominado el ritmo de los partidos. Se juega a lo que yo digo porque soy mejor que tú. Da igual que el Liverpool y Chelsea estén haciendo temporadas espantosas, son clubes con buenos jugadores, entrenadores capaces y con futbolistas de talla internacional que están tasados en millones de dólares.
El 2-0 para mí se quedó corto. Tuvo las virtudes comentadas anteriormente, pero estando en casa, con un Chelsea que jugó con un hombre menos por media hora y que tuviste más opciones para hacer más amplia la diferencia, creo de alguna forma que el Madrid dejó vivos a los blues.
De igual forma, con un Karim Benzema al que se le ve más fresco y claro de cara al arco, con un Vinicius Jr que ha firmado una gran temporada produciendo casi 50 goles y una columna de veteranos que siempre se crecen en un grande duelo, no podemos descartar que este equipo, pueda volver a levantar la orejona, para nada.
Los demás me parecen que están muy lejos. Pero igual uno entre Inter, Milán, Benfica y Napoli, estará en la final porque así lo han decidido los señores de la UEFA. En fin. Pero, a menos que las cosas cambien, los grandes candidatos son Manchester City y Real Madrid. De ahí saldrá el campeón, he dicho.
