
Diego Cocca ya es nuevo entrenador de la Selección Mexicana. Y aunque es un técnico con un acreditado éxito en el futbol mexicano – tras hacer bicampeón a un equipo como el Atlas que llevaba 70 años sin serlo en la Liga MX – su nombramiento ha levantado mucha polémica, dudas y preguntas sobre si era el mejor candidato y que tanta capacidad tiene para manejar un grupo de puros futbolistas mexicanos.
La lucha estaba entre él y Guillermo Almada. Reciente campeón de la Liga MX con el Pachuca, cuando en el torneo pasado venció por goleada en el marcador global al Toluca. Y desde ese momento en todos lados, se comenzó a candidatear al estratega uruguayo para que manejara las riendas del ‘Tricolor’, y una vez que esto no se concretó, todos pegaron el grito en el cielo, al pensar que era mucha mejor opción que el argentino, pero… ¿realmente esto es así?
A ver, lo que es una realidad es que los dos, son entrenadores con un éxito acreditado en el balompié azteca. Ambos salieron campeones con dos clubes de corte similar – no por característica de plantilla, ni manejos directivos, ni de su dinero – sino porque tanto el Atlas como el Pachuca, son dos clubes con poca presión mediática, que apuestan a su manera por la cantera – uno más que otro recientemente – y que obvio no tienen esa necesidad de ser campeones todos los años, por lo que no cuentan con esa relevancia nacional.
En un entorno ambiental tan amigable, donde atesoran el tiempo para poder trabajar e implementar su sistema de juego, ambos realmente son muy similares.
Lo único que los hace diferentes es que uno propone un juego abierto, ofensivo y donde busca tener el balón, mientras que el otro aprecia el orden, estar bien parados en tu área y aprovechar las buenas dinámicas individuales.
La diferencia es esa. Uno tiene un fútbol que le gusta a la manada de la prensa y a la afición, mientras que Cocca prefiere un juego que quizás no sea tan divertido para el espectador, pero que igual con hechos en la mano, ha demostrado ser muy efectivo para ganar, que es lo que, en este negocio, en donde los equipos, o muchos de ellos, invierten tanto dinero, importa.
Diego Cocca me parece un gran entrenador. Sabe sacarle mucho rendimiento a lo que poco que puede llegar a tener, potenció en el Atlas a futbolistas desechados por otros clubes y colectivamente era un equipo que concedía muy poco en defensa, extremadamente equilibrado en la mitad de la cancha y que arriba aprovechaba muy bien los contragolpes y las pelotas paradas.
Además, al igual que Almada, también le sacó rendimiento a una base joven de jugadores mexicanos que, con otros técnicos, no habían dado ese nivel en toda su carrera. Entre ellos destacaron Rocha, Márquez, Angulo (después fichó por Tigres), Reyes, Barbosa, Abella y Herrera. Por lo que, no es alguien que no haya jugado ya con mexicanos. Por lo que ese prisma de que no es el ideal por eso, viene seguramente de algunos intereses de la prensa porque Almada fuera nombrado para que Grupo Pachuca tuviera más poder en la Federación Mexicana de Fútbol.
Además, la cantaleta de que México necesita a un entrenador ofensivo, tampoco se sostiene, porque con ellos en el cargo – llámese Miguel Herrera, Juan Carlos Osorio y Gerardo Martino – hicieron el ridículo en diferentes momentos y no es algo que garantice nada. Por lo que la elección no me parece tan descabellada.
Eso sí, las formas de su salida y llegada no fueron las adecuadas. Dejar tirado a los Tigres cuando le cumplieron la mayoría de las peticiones que señaló para su equipo, con un cuarto de torneo avanzado y con negociaciones a la espalda de la directiva – o eso por lo menos es lo que parece ser – no lo deja en buen lugar. Más cuando son los felinos quienes anunciaron su llegada al ‘Tri’ y que los directivos otra vez se contradijeron con el perfil de técnico que buscaban.
Bueno, en fin, eso es el fútbol mexicano, ni más ni menos. Pero tampoco creo que la elección de Diego Cocca sea una locura ni muchísimo menos.
