Nada sucede por casualidad, en el fondo. Las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos”

image-w856Esta frase sin duda resume la idea principal que me deja la película de Henri Henri.

Para muchas personas, la casualidad, la suerte o el destino inclusive, son conceptos que tienden a debatirse, algunos dicen que en la vida está todo escrito y otros afirman que nosotros vamos forjando nuestro destino con nuestras decisiones. Sin embargo, creo que es una conjunción de todo. Hay cosas sobre las cuales no tenemos control de que sucedan, si podemos tener el control sobre nuestras acciones gracias a nuestra libertad. Todo depende de que cara le pongamos a las diversas situaciones que se nos presenten, un tema de carácter, pero sobre todo de perseverancia, ya que en ocasiones las dificultades económicas en el hogar, la ausencia de algún familiar en momentos críticos de la vida, los problemas de salud o inclusive la falta de identidad puede provocar una inconformidad respecto a la realidad que nos toca vivir, generando una depresión o frustración interna que nos hace perder la esperanza, o de igual manera la fe en seguir luchando por superar nuestra realidad.

El mensaje del filme es claro, no te des por vencido, afronta la vida con buena cara. La vida tiende a ser justa o injusta en ciertos momentos, se tiende a dejar este juicio a la perspectiva de cada persona. La música es a mi gusto la elección perfecta para transmitir lo que se desea, el hecho de que sea interpretada en el idioma del amor da un valor agregado, sin duda alguna me cautivo. La fotografía, las tomas y el escenario no son los habituales a los que nos tiene acostumbrado probablemente Hollywood, sin embargo, desde mi punto de vista, es el diferenciador clave para transportarnos a la esencia misma del cine francés, que si bien, se centra en cosas un poco más trascendentales, al momento de involucrarse con una temática más trascendente y pone al público a pensar. Deja de ser entretenimiento puro y se convierte en arte, permite la apreciación de la belleza, de lo bueno.

Aprovechando que se toca el tema de la trascendencia, la película permite entender de manera palpable, lo que todo ser humano busca en algún momento de su vida. Si bien, la felicidad suele ser la respuesta más común en las encuestas, existe otra variable importante, la cual es dejar huella de lo que somos o fuimos. El hombre por el simple de hecho de ser un ser social, busca la manera de interactuar e influir en sociedad, con los demás. Un ser que por su capacidad de raciocinio, busca por naturaleza ser reconocido y dejar un legado.

La película nos transmite de manera muy sencilla lo que es la felicidad, para muchas personas pudiera ser el dinero, los negocios, el éxito profesional o ciertos bienes. Sin embargo, la película habla de esta felicidad trascendente, alejada de lo material. Podrán decirme romántico, bohemio, idealista, etc. Pero en mi muy personal opinión, la realización más perfecta del hombre es su familia y su trabajo. Un hijo, como tal, es la herencia más poderosa que puedes dejarle al mundo, una persona que salió de ti, que tiene tus costumbres, tus genes; es por eso que cuando no se tiene esa bendición, se busca la trascendencia de otras maneras. Para finalizar esta idea, creo que la felicidad depende de uno mismo como persona, pero la felicidad se basa en el amor, en el amor a los demás, en el servir, en esos pequeños momentos y en las cosas más sencillas, como ver a tus hijos felices al llevarlos al parque.

El tema de la paternidad es otro que veo muy claro en la película, si bien, el padre es una figura fundamental en la vida de una persona, ya que es el que te forja el carácter y quien te da seguridad. La ausencia del mismo en la vida, puede llevar al hombre a perderse, lo cual conlleva a llenar ese hueco con alguna otra persona. Si bien, no es padre quien procrea si no quien educa, quien está contigo en ese proceso, la sangre siempre llama, y como seres humanos siempre es necesario entender nuestros orígenes, de dónde venimos y qué somos, eso a lo que llamamos identidad.

Finalmente, no podía terminar este escrito sin comentar el tema que toda película contiene en su mayoría, hablo de la fuerza motora que mueve al mundo, el amor. Una película sin romance tiende a perder ese encanto, ya que es una situación que toca lo más profundo y sensible de nuestros sentimientos, el ser humano fue creado para amar. Podrán pensar que he vivido poco, que tengo poca experiencia, pero, creo que sí puedo por lo menos entender lo que es el amor. A diferencia del enamoramiento, que es la idea que nos vende la mercadotecnia y San Valentín, el amor va más allá, es algo más transcendental. El amor, como tal, es sacrificio, sufrimiento, felicidad, realización, afecto y muchas cosas más, que tal vez me faltan por experimentar. Éste llega  de repente, cuando menos lo esperamos, no busca intereses ni beneficios. El amor necesita de una persona, yo puedo amar a alguien aunque esa persona no me amé a mí, no tiene condicionantes a diferencia de la amistad. Para que exista una amistad deben de haber dos partes.

En la vida, debemos de dar amor, la vida es un sacrificio, nadie se va sin pagar la cuenta diría mi padre. Si actuamos bien, nos irá bien, siempre hay un plan especial para cada uno de nosotros, estamos destinados a ser felices, simplemente no hay que dejar de creer ni de tener fe, siempre podremos estar peor. Empiezo a creer que las famosas “coincidencias” de la vida, están cuidadosamente planeadas.

-Contribución de Arturo García.